"El resentimiento hace prisionera a la víctima y permite que el autor del crimen tenga la llave de su felicidad -dice el arzobispo Tutu, premio Nobel de la Paz y que a finales de los años noventa fue encargado por el presidente Nelson Mandela de presidir la Comisión para la Paz y la Reconcilición en Sudáfrica-. Al perdonar, no sólo se libera uno mismo, sino también al autor de la ofensa. Se cierra un capítulo".

"Existe la maldad, pero no las personas esencialmente malas -explica el arzobispo Tutu como balance de su experiencia-. Hay atrocidades, pero no monstruos. Adoptar la identidad de víctima es contraproducente. Hasta el peor ser humano lleva dentro la capacidad de hacer el bien y hacer el mal, dependiendo de las circunstancias, quienes apoyaban a Hitler no eran demonios sino individuos perfectamente respetables. El optimismo y la esperanza son dos cosas distintas. Yo no soy optimista, pero sí un prisionero de la esperanza".
Desmond Tutú.
La Vanguardia. 9 de Marzo de 2.006.
yo, pálpitos, no tengo nada que añadir... Con pálpitar es suficiente. Ah!. Recomendar la estupendisima película: "In my country", de mi queridisimo John Boorman. Que trata el tema en Sudafrica.