En verano, ibamos a pasar temporadas a una humeda casa de playa, que se convertía en horno nocturno y pegajoso...
Para mas inri tenía que dormir con mi hermano, el colchón era ecuanimente dividido, pero aún así el calor del otro se sumaba al propio...
Si a esto añadimos el visionado la noche anterior de una pelicula de terror como "El pendulo de la muerte" de Corman (de quien era lo supe muchos años despues), se pueden imaginar la nochecita...
Si a ello añado que la susodicha casa estaba al lado del cine de verano, y que el sonido de la susodicha película llegaba hasta mi lado de la cama con nitidez, la cosa roza el sufrimiento intolerable... ...
Además la pelicula la pusieron toda la semana, y el pendulo volvia a bajar cada noche sibilante sobre el aterrado insomne durmiente que era yo...
Creo que quede inmunizado para cualquier cosa que fuera terrible en mi vida, yo ya había sobrevivido al pendulo de la muerte una semana entera ¡¡nada podía ser peor!!, problemas a mí, JA!...
Años mas tarde descubrí a Poe y me parecio encontrar a un hermano del susto, el pálpito y el terror.
El me enseñó lo que me faltaba por saber, y es que el mayor terror está dentro de cada uno de nosotros, no hay que ir afuera para encontrar la que es una parte de nosotros.
Con su lectura aprendí a sentir el sudor frio con placer y a desconfiar de los que ponen en el mundo real lo que no les gustá de ellos, a esos que dicen, el otro, el extraño, el extranjero es el que me aterra, olvidando que nosotros somos nuestros maximos otros, nuestros mayores extraños y nosotros mismos extranjeros
4 comentarios
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Esas vacaciones cálidas, húmedas y pegajosas suenan de pesadilla... En términos de terror a mí el que me ha aterrado es Lovecraft, justamente porque el horror se instala en lo que no podemos concebir (ni describir), es decir en nosotros, donde siempre ha estado.
cinzcéu, gracias por tu comentario.
Esas vacaciones tenian momentos de pesadilla, sobre todo cuando mis padres cerraban la pueta de su habitación para tener su intimidad y se cortaba durante horas la corriente de aire que se producía entre un extremo de la casa y el otro, si esa noche el viento soplaba de ese lado.
Era entonces cuando, mojado en sudor humedo y escuchando el sonido de la película en el cine de al lado, que uno deseaba que el día llegase pronto.
Pensandolo bien, supongo, que el hecho de que la puerta de la habitación de mis padres se cerrase dejandome fuera, debio tambien contribuir a la pesadilla, como buen niño mimado yo quería estar cerca de mi madre pero mi lugar en esos momentos me situaba al otro lado de la puerta, desplazado y solo...que miedo.
Al otro lado de la puerta eso que yo no podía decribir, ni concebir...
El terror de Lovecraft merecería otro post, un saludo.
Es curioso, pero tus comentarios cinematográficos son muy parecidos a los mios.
He de darnos la enhorabuena, porque me gustan los dos blogs: el tuyo y el mio.
:-)
Salu2.
Bluesea:
El parecido en los comentarios de cine puede ser porque ambos usamos el cine para hablar del vida.
¿no?,
te sigo leyendo, un saludo.