En verano, ibamos a pasar temporadas a una humeda casa de playa, que se convertía en horno nocturno y pegajoso...
Para mas inri tenía que dormir con mi hermano, el colchón era ecuanimente dividido, pero aún así el calor del otro se sumaba al propio...
Si a esto añadimos el visionado la noche anterior de una pelicula de terror como "El pendulo de la muerte" de Corman (de quien era lo supe muchos años despues), se pueden imaginar la nochecita...
Si a ello añado que la susodicha casa estaba al lado del cine de verano, y que el sonido de la susodicha película llegaba hasta mi lado de la cama con nitidez, la cosa roza el sufrimiento intolerable... ...
Además la pelicula la pusieron toda la semana, y el pendulo volvia a bajar cada noche sibilante sobre el aterrado insomne durmiente que era yo...
Creo que quede inmunizado para cualquier cosa que fuera terrible en mi vida, yo ya había sobrevivido al pendulo de la muerte una semana entera ¡¡nada podía ser peor!!, problemas a mí, JA!...
Años mas tarde descubrí a Poe y me parecio encontrar a un hermano del susto, el pálpito y el terror.
El me enseñó lo que me faltaba por saber, y es que el mayor terror está dentro de cada uno de nosotros, no hay que ir afuera para encontrar la que es una parte de nosotros.
Con su lectura aprendí a sentir el sudor frio con placer y a desconfiar de los que ponen en el mundo real lo que no les gustá de ellos, a esos que dicen, el otro, el extraño, el extranjero es el que me aterra, olvidando que nosotros somos nuestros maximos otros, nuestros mayores extraños y nosotros mismos extranjeros