El tiempo y el cine.
En el cine el tiempo trancurre de otra manera, por eso no es lo mismo ver un película en un cine que en casa...
Uno entra en la sala y sabe que todo el tiempo que duré la película permanecerá en aquella sala a oscuras, pase lo que pase...
Tendrá que dejarse llevar por el director, el guionista, los actores y los técnicos y confiará en que ello le llevarán por buen camino y a buen puerto...
Al acabar, el transito habrá sido satisfactorio o no, pero el espectador se habrá dejado transportar por un experiencia, que tiene la pretensión de convertirse en un acontecimineto estético...
Si las cosas han transcurrido como espectador y creadores esperaban, el primero saldrá de la sala habiendo sido transformado por el acontecimineto, esa era la pretensión anhelada por uno y otros y que no siempre se dá...
Entre la posibilidad de que el milagro se produzca y la más absoluta decepción el abanico se abre con una amplia gama de posibilidades...
Todo ello debe darse en el transcurso temporal de la proyección de unas imagenes coloreadas sobre una superficie blanca...
Empieza y acaba, lo consigue o no, pero al encenderse las luces de la sala el espectaculo logrado o fallido culmina...
En casa no es igual, uno es interrumpiido por los anuncios, si es la televisión quien nos ofrece la pelicula, o por los nuestros, o por nuestras pasiones o apetitos si contamos con el DVD, que nos permite pausar o suspender indefinidamente la pelicula, así el milagro es dificilisimo que se produzca...
En el cine, para bien y para mal uno está atrapado allí hasta el final, como cuando uno viaja en tren o en avión, es lo que hay y uno intenta tomarselo de la mejor manera posible...
Al llegar a destino, uno toma de nuevo la iniciativa y decide el rumbo, pero hasta entonces, si uno no decide abandonar la sala, uno tiene el tiempo medido...
...Bueno, pues la vida es igual, si uno no abandona la sala le toca bregar con lo que hay, confiando en que el espectaculo de la vida, le permita vivir un acontecimiento estético, que le deje elevarse por encima de una cotidianidad, que a veces nos jala a los lugares más desagradables...
En ella tampoco podemos usar el botón de pause, ni dejar la proyección para luego, quizas por eso me gusta tanto el cine, porque se parece a la vida...¿o será al reves?...

samuel dijo
Por eso será que no me gusta ver las películas con anuncios, y por eso será que cuando me alquilo una peli me gusta verla de un tirón, siempre que no este en casa y el descanso sea para cenar en el salón,jaja. En la vida real es igual, sólo que los espectadores ahora somos los actores, a nosotros nos toca hacer cambiar el mundo , hacerlo cambiar de rumbo, para que la historia interminable que es la vida, tenga una buena trama y que así no nos duela el culo; siempre difícil cuando muchos se las quieren dar de protagonistas( enchufa la tele y veras) aunque yo tengo los mios...un abrazo.
23 Marzo 2006 | 09:00 PM