TSOTSI: Los sin playa, los sin casa, los sin alma y los sin infancia.

En cuanto llega el buen tiempo nos gusta ir a la playa, mucho más que cuando el calor aprieta…
El mar queda a veinticinco minutos escasos de mi casa, sé que somos unos privilegiados, ya que otros tienen que hacer muchos más kilómetros para oler su brisa. Aún así, nos gustaría tener un pequeño apartamento lo más cerca posible de la orilla para poder disfrutar también de la brisa marina durante todo el verano, noches incluidas…
No es posible, tuvimos otras prioridades y ahora los precios se han disparado y un metro cuadrado con una línea azul que se vea desde la ventana cuesta como el oro…
Así que nos conformamos con coger el coche por la mañana y acercarnos con nuestra sombrilla y nuestros enseres playeros: toalla gigante, hamacas, periódicos y libros, música, gafas de sol, protector solar, agua fresca, algo de comer, palas de playa, cámara de fotos, ¿me dejo algo? Ah. Las toallas para secarnos y las gafas de agua por si está clara, y pelota, una pelota pequeña de rugby pá chulear en la orilla…
Bien pertrechados, como puede verse, nos instalamos en la orilla y allí mientras ella se tuesta al sol yo repaso mi lecturas, mi música y mi prensa protegido por la o las sombrillas, según el caso y la necesidad…
La arena está dorada, la brisa es dulce y suave, el mar cristalino y fresco, la gente rara. Sí, la gente somos gente rara, no sé porque, pero tenemos algo raro...
La playa a la que me gusta ir en esas ocasiones está entre dos grandes urbanizaciones, separadas por esta gran playa que usan los aviones de un aeropuerto que hay detrás para despegar, por eso se ha librado la dulce playa de la invasión de los ladrillos.
Respaldada por dunas, tiene una parte nudista y otra más modosita, y en la modosita nos instalamos, los raros somos los que allí nos ponemos, los otros son simplemente nudistas y están discretamente más allá…
Los raros somos nosotros, es como si aquello no fuera del todo nuestro, se lo comento a ella y no tiene ninguna dificultad para reconocer lo que le digo y dar con la palabra exacta de lo que yo percibo y no sé poner en palabras. Es instantáneo, no ha tenido ni que pensarlo, es transparente como el agua para ella. Sin dudarlo me dice: Claro, esta es la playa de los “sin playa” y sigue tranquilamente insolandose…
“Los sin playa”, podría decir mas alto pero no más claro. Venimos de lejos, plantamos y con nuestros enseres y vituallas disfrutamos de la playa, los que no tenemos apartamento para tranquilamente avituallarnos en él, cuando lo precisemos, con la piscina y la ducha detrás de la playa, esperándonos; transportamos hasta el agua para lavarnos los pies a la vuelta y no manchar nuestros vehículos con la molesta arena, que fuera de su sitio es tan engorrosa… ”los sin playa”.
“Los sin playa”, pobres entre los ricos, como “los sin hogar” pero en versión rica…
Escribo esto después de salir del cine, de una de mis solitarias sesiones nocturnas…
Acabo de ver Tsotsi, el oscar a la mejor película extranjera de este año, y ella me ha recordado a “los sin playa”. Ver una película rodada en Soweto, entre chabolas y pobreza me ha recordado a “los sin playa”, pero no porque ellos tampoco tengan casa que pueda merecer ese nombre que también, sino porque la historia que cuenta la película es la historia de “los sin infancia”. Es la historia de un niño que vive su infancia, al enfermar su madre de sida y su padre de alcohol, en un tubo de hormigón en medio de ninguna parte y que se convierte en un hombre “sin alma” y en busca de ella gracias a una palabra: decencia…
No contaré más de la película, solo añadiré una frase de uno de mis viejos profesores. El protagonista intenta recuperar su infancia “siendo la madre que le hubiera gustado tener y teniendo el niño que le hubiera gustado ser”. Fracasa pero en el intento recupera su alma, enmudezco aquí, la vergüenza me invade, que la película hable…

septiembre dijo
Magnífica película Tsotsi, me encantó. Repleta de sentimientos , desde luego no creo que nadie quede impasible con esta peli.
un saludo
31 Marzo 2006 | 11:53 PM