V de Vendetta propone un heroe vengador, un hombre que se ofrece para salvar a todos los hombres y como modelo de ciudadano, The libertine no se propone nada y acaba mal, pero este John Wilmort, segundo conde de Rochhester, en su monstruosidad resulta más heroico, más humano y mas autentico que el V de Vendetta con toda su parafernalia...

Del mismo modo, Samantha Morton, calva en otra peliícula como Natalie Portman en esta, gana por goleada mostrando que la pasión y la feminidad tiene en estos momentos una actriz que las representa...
.

Ambas películas me parecen recomendables, porque ambas me pone a pensar en que lugar quiero ocupar en el mundo, ambas me hacen plantearme mi subjetividad, mi deseo, mi responsabilidad, mi pasión, mi vida en definitiva...

Mi vida, y no de un modo solipsista, sino mi vida en el mundo y en relación a él, que es en realidad la única vida que merece ese nombre...

Acabo este confuso post con una frase de Elizabeth Barry, la actriz a la que representa Samantha Morton en The libertine: "Tomé todo el ardor de mi alma y lo moldeé"...

¿Habrá algo que represente mejor lo que es una vida bien vivida?... no lo creo...