Lo oriental nos pilla tan lejos...
Encontré una muestra de ello en el libro “Historias de Pekín” de David kidd, testigo privilegiado del fin de una China Imperial, contado con un encanto arrobador.
Kidd cuenta como existen quemadores de incienso de bronce realizados con oro fundido, cobre rojo puro y cierta cantidad de polvo de rubíes, fundidos hace quinientos años, que arden con vivos colores, y que brillan así desde el día que salieron de los crisoles, dado el hecho de que ninguno terminó de enfriarse nunca.
Desde el momento que salieron del horno el pedazo de carbón que ardia en su interior se había reemplazado cada dos o tres días, que era el tiempo que duraban en combustión y mantenian caliente el quemador de tal modo que los colores de la combustón no se apagaron nunca.
"Eran estos objetos mágicos. Brillaban y relucian como joyas, y no había dos iguales. Algunos eran rojos; otros tenian motas de color verde irisado o pequeñas incustraciones centelleantes de oro y rubíes; uno tenía una superficie dorada y bruñida, increíblemente clara y resplandeciente".
"Si el quemador se apagaba se convertía en un objeto apagado y ordinario. Cuando el quemador se enfria del todo, pierde el color, y ningún otro fuego puede devolverselo".
...Y se apagaron, no contaré aquí como, y:
"Aquel pequeño quemador , dice Kilt, frio y vacio, me pareció trágico. Como sabía que aspecto debía tener cuando aún ardía, me di cuenta de lo muerto que estaba".
"Por primera vez comprendí que las habitaciones que ocupaba, la palita de marfil, los cálices de porcelana y el arpa de cuerdas de seda no eran más que cadáveres, y si no lo comprendí antes fue porque nunca los había visto en su esplendor".
¿Seriamos nosotros capaces de mantener encendidos durante quinientos años objetos solamente para su contemplación estética, por su arte, por su belleza, por su disfrute, seríamos nosotros tan pacientes?...
¿O Estaremos tan muertos y seremos tan cadaveres como esos como esos quemadores apagados?
((Escrito en un momento en el que el mundo, de nuevo, se ha vuelto loco y los metales que brillan no son por su belleza, sino por su poder destructor))

Andrés dijo
Los quemadores se mantuvieron encendidos durante quinientos años, pero en China, las ideas se habían apagado mucho antes, la habitación que maravilló a Kilt como los decorados del cine, no tenía nada detras.
un saludo
A.
21 Julio 2006 | 10:21 AM