Siempre me han gustado los libros y películas que describen el paso de la infancia a una otra parte, que no sabemos muy bien en que consiste; pero que anuncia el final de una infancia mas o menos feliz, mas o menos desgraciada, pero de una infancia de la que hay que salir, a la que luego habrá que retornar, pero dejemos esta última parte para otro día y centremonos en lo primero: el transito de la infancia a una otra parte...
Estoy viendo la primera película como director de David Duchovny, el actor de Expediente X, y va de eso. Se llama "Delitos menores" y cuenta la historia de un chico que cumple 13 años y las vicisitudes de ese transito que decía...
Comienza así:
"Soy Tom Warshaw, mi hijo Odell hoy cumple 13 años, le dire:¿Has visto las viejas películas donde los ladrones quieren robar la caja fuerte?. Hay un experto en abrir cajas que pone la oreja sobre el cerrojo y escucha, al tiempo que marca la combinación oyendo a traves de lo que llaman la gacheta. Al poner el número correcto, se oye clic,y sabe, con el clic, que la está abriendo.
Pues, en la vida del hombre hay tambien gachetas, y creo que pasa a los trece años,cuando se oye un clic y el niño se convierte en hombre. Y la caja fuerte de su vida se abre y: caspita, ahí está toda la riqueza puede esperar y lo que espera ser. Lo que quiero decirle a mi hijo es que a mi me pasó lo contrario cuando cumplí los trece años. En lugar de abrirse la caja fuerte se me cerró. Debido a ciertas cosas que pasaron ya no podia oir las gachetas. Ahora que el cumple los trece estoy oyendolas de nuevo. Quizás nos estamos haciendo hombre juntos".

Tiene gracia, viendola me he hecho consciente que cuando yo cumplí 13 años pasé, antes y despues, por un proceso infeccioso que me tuvo fisicamente comprometido casi dos años, y que comprometio mi vida dado que, en primer lugar, no sabian si lo llegaría a superarlo o no, y en segundo lugar, me separó de los chicos de mi edad, de las chicas y de los transitos propios de ese momento...
Cuando volví al mundo de los de mi edad, veia bastante raro lo que ocurria a mi alrededor, y siempre pensé que me había perdido algo, ahora muchos años despues puedo ser consciente de aquello que perdí...
Tambien me hago consciente a la vez, de aquello que gané.
En primer lugar, este gusto por las películas y libros de iniciación en los que busco, supongo, parte de lo que me perdí, y encuentro mucho más de lo que podría haber aprendido por mi mismo en su momento, aunque a destiempo; por ello creo que quedé fuera del cauce normal del desarrollo, si es que ello existe, y desde entonces sigo mi propio cauce, hago mi propio periplo, marco mi propia ruta, esto es la segunda ventaja de haber quedado postrado y fuera de circulación un tiempo prolongado.
En tercer lugar, aquella postración me dio un gusto por la lectura que me sigue acompañando despues de tantos años. Añadiré por último una ausencia de temor a la soledad y el aburrimiento, no sé desde entonces que es aburrirse y nunca temo la soledad, y un deseo irreprimible de caminar que me ha llegado hasta ahora...

De lo que perdí mejor no hablar, pero creo que se podría resumir diciendo que no puede disfrutar de una potencia corporal emergente lo que me hubiera gustado, como consuelo me queda que le naturaleza me ha dotado de un cuerpo con aguante y que aquella postración me hizo crecer mas que ningún miembro de mi familia...
El caso es que yo me pregunto llegado hasta aquí, si realmente hay un clic, un momento así en la vida de alguien, o si semejante artificio no será más que un cuento chino que nos contaron y que contamos, y que al final, solo queda hacer el propio periplo, al propio estilo, dado que todos hemos pasado por vicisitudes que nos son propias y nos determinanm haciendo de cada vida... un camino irrepetible...