En el Camino del Norte jugamos con esta idea, ¿y si no existieran las casualidades? ¿y si fuera verdad que existe un destino?¿que todo tiene un porqué?¿que todo tiene un sentido? ¿Y si fuera verdad, que las cosas nos hablan, y que hay un designio escrito para nosotros, que se nos muestra si somos capaces de verlo?...

Jugabamos, cuando de repente nos perdiamos y tras dos kilometros sin señales del camino, y preguntarnos en voz alta si este era el camino correcto; en medio de ninguna parte y entre los bosques, de repente, la voz de una anciana, que no habiamos sido conscientes de que nos habia seguido, nos advertia que estabamos equivocados,¡Es usted un angel! le dije ¡Es usted un angel, señora!...
jugabamos, cuando en la playa de Somo, al salir del agua yo mismo me convertí en el angel de un anciano que, no haciendo pie, luchaba por zafarse de una corriente y salir de un agua que lo agobiaba, nadando sin conseguirlo...
¿Todo está iluminado?
Yo creo que no, pero tampoco puedo evitar jugar al juego de como que sí...
Haciendo que si no lo está, al menos lo parezca, siendo así la vida más divertida..
...pero sin olvidar que lo importante es el juego...