"No hay ni ha habido nada importante en esta vida (destino, amistad, amor, felicidad) que sea racional, racionalmente elegible o dominable: ni la vida misma, ni la llamada a ella, ni la muerte...
Es un empeño irracional la moderna racionalización a ultranza de las cosas, el olvido de la imaginación y su entrega en exclusiva en manos de la ficción artística o de alienados...
No se puede concebir, construir, o constituir como dicen los filósofos, la realidad sólo con categorías racionales, científicas...
Lo que llamamos realidad es más bien de carácter ficcional, sabemos ya que no se construye realista, sino estética e imaginariamente"...
(Isidoro Guerrera en el Pais hablando de "El Fuego secreto de los filósofos" de Patrick Harpur.)
Repito con él:
No hay ni ha habido nada importante en esta vida (destino, amistad, amor, felicidad) que sea racional, racionalmente elegible o dominable: ni la vida misma, ni la llamada a ella, ni la muerte...
Solo me queda, solo nos queda, construir estética e imaginaria e imaginativamente, y en ello estamos...

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